SEÑORES PASAJEROS, SOY UN CANDIDATO QUE...
il maistro rules - 01-04-2006 16:10:11 | Categoria: Comentaristas

Terra Noticias
Cuando el tipo subió al ómnibus con su sonrisa de media sandía, su camisa blanca bien a la plancha y su terno fucsia, ni lo miré, porque parecía otro pasajero como yo, condenado a no tener más movilidad propia que mis pies,... hasta que se paró en medio de los pasajeros, sacó algo largo de una gran bolsa y con voz engolada comenzó a hablar. Ay- dije- otro vendedor de folletos vegetarianos.
Pero no, escuchen, escuchen lo que dijo: “Buenos días, señores pasajeros, disculpen por molestarlos en su tranquilo viaje a sus labores, soy un candidato al congreso de la república que se quiere ganar los votos honradamente obsequiando estos ricos chocolates Toblerone. ¿Cuánto le valen? ¿Cuánto le cuestan? Cinco soles, señores pasajeros, cinco soles en cualquier bodega o tienda, pero yo se los voy a regalar, señores pasajeros, por solo un voto a mi candidatura al congreso por el partido Unión por el Perú. Pónganse una mano al bolsillo y otra al corazón, y piensen: qué es un voto para ustedes, no los va a hacer más pobres, pero para mí, es la posibilidad de ingresar al parlamento para trabajar por ustedes, un voto, señores pasajeros, marquen el número 119 de Roger Llanta de la lista de Unión por el Perú. Ahora voy a pasar por sus asientos a obsequiarles estos ricos chocolates Toblerone rellenos de crema sabor limón, menta, chicha morada y fresa a cambio de su promesa de votar por el 119 de Roger Llanta en la lista de Unión por el Perú. Muchas Gracias”.
No lo podía creer y no pudiendo creerlo estaba, cuando el tipo de la sonrisa de media sandía comenzó a pasar de asiento en asiento regalando chocolates Toblerone y volantes con su foto y la consigna: “Vota por el 119 de Unión por el Perú- Roger Llanta al congreso para que todos los pasajeros del transporte público peruano puedan comer un rico y energético chocolate Toblerone durante su viaje”.
Estaba en plena repartija de chocolates, cuando sube al bus uno de esos chibolos que dan pena cantando cualquier cosa acompañándose de una lata de leche para vender sus toffes usados a diez centavos la unidad. No sé qué pasaría con el candidato, pero nada más escuchar las primeras desafinaciones del chibolo y su lata, se puso bestia. ¡Fuera la guerra sucia!- gritaba, convertido en un energúmeno político. Si un pasajero no lo agarra del saco, tiraba al chibolo por la ventana.
Está de más decir que perdió todos los votos que podía haber ganado en ese bus. Molido de vergüenza, bajó en la primera esquina que pudo y se perdió en la ciudad.
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